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¿Cómo comenzó Kelafo Project?

Todo comenzó hace un año, cuando junto con otros jóvenes fui a Etiopia a hacer voluntariado durante el verano. Ni siquiera sé porque me vi atraído a hacerlo, cuando podía hacer muchas otras cosas ese verano, pero ahí estaba y de verdad que esto cambio mi vida. Antes de llegar a África yo sabía que me iba a topar con una dura realidad, pero jamás imagine lo extrema que podía llegar a ser. Desde hace años he visto que cada vez hay menos noticias de la pobreza extrema en el mundo, yo imaginaba que tal vez los esfuerzos de muchos países, las religiones, la ONU, la UNICEF, entre otras organizaciones, habían solucionado un poco el problema o por lo menos lo habían reducido, pero al parecer queda mucho por hacer…
Durante el viaje en camión de Addis Abeba, capital de Etiopia hacia mi destino, Gode, quede impresionado de cómo cada vez que más nos adentrábamos en Etiopia y más nos dirigíamos hacia la frontera con Somalia, más incrementaba la pobreza. En la capital había algunas viviendas y edificios dignos para habitar, pero una vez que la dejamos y conforme pasaban las horas en el camión, cada vez veía menos viviendas y observaba más tejabanes o chozas hechas con materiales de la región o basura. Cuando estábamos a pocas horas de Gode el territorio ya se había convertido en un plano inmenso de tierra en donde lo único que se veía en el horizonte era este desierto, en donde los arboles habían dejado de crecer y el agua no había encontrado su rumbo, para mí esto era una tierra fantasma. Mis ojos no podían creer cuando comenzaron a notar vida en este territorio, cientos de aldeas se esparcían a lo largo del camino, aldeas que se encuentran en medio de la nada, a cientos de kilómetros de la civilización. Comencé a sentir una tristeza que se convirtió en una rabia de cómo era posible que miles de personas vivieran en medio del desierto en tejabanes de basura, muy probablemente sin agua y comida suficiente, mientras otros lugares del mundo tienen de sobra…
Gode, Etiopia.
Una vez en Gode, ya después de dos días de viaje cruzando la mitad de Etiopia, nos encontramos con la dura realidad de que lo que habíamos estado contemplando a través de la ventana del autobús se volvía una realidad. Parecía que la única forma de vida en este lugar, seria para nosotros los occidentales una pobreza extrema.
Llegamos a nuestro alojamiento, una escuela que construyó el Padre Christopher Hartley, Sacerdote Diocesano de la diócesis de Toledo, que ha dedicado su vida al servicio de los más necesitados; Desde haber trabajado en Calcutta por varios años junto a Madre Teresa hasta haber peleado por los derechos de los trabajadores en las plantaciones de azúcar de República Dominicana y ahora, llevar más de 7 años viviendo en pobreza en este sitio desértico, haciendo todo lo que está en sus manos por estas personas que no cuentan con el apoyo de nadie. A su lado se encuentra la hermana Joachim, una de las primeras monjas que entraron a la orden de las misioneras de la Caridad, fundada por M. Teresa, en donde permaneció desde su adolescencia hasta hace 3 años que tomo la decisión de ir por otro camino con el fin de poder ir a los lugares en donde no hay nadie y ayudar a los más pobres de los pobres.
Esta escuela se construyó además de con el fin de poder dar educación gratuita a los niños de este poblado, poder también brindar ayuda médica, alojar personas que no tienen donde vivir y en verano para dar alojamiento a todos los voluntarios que como yo debido a nuestros estudios no podemos quedarnos más tiempo. A pesar de la pobreza y sencillez de esta construcción y carecer de electricidad, camas, muebles, entre otras cosas, este sitio era un oasis en este desierto… Simplemente el hecho de tener paredes de block y techos de aluminio, que por cierto hacían que los espacios se volvieran saunas en el interior, la convertían en un palacio en este territorio. Además aunque nuestra comida era muy básica y nunca era en exceso, incluso muchas veces nos quedamos con hambre, en comparación con lo que comen las personas de estos poblados, eran banquetes.
Mientras estuvimos aquí, nos íbamos durante el día a poblados cercanos para hacer campamentos para niños y dar servicio médico. Como yo no sé nada de medicina, a mí junto con otros voluntarios nos pusieron encargados de grupos de niños a los que además de enseñarles inglés, les poníamos actividades para que se divirtieran, como football. Estos niños tienen que trabajar desde muy pequeños, y por eso nunca experimentan una niñez con diversión. Algo que me impresionó fue como muchos no sabían jugar o divertirse, incluso había algunos que no sonreían.
Recuerdo en particular un poblado al que llegamos en donde las personas nunca habían visto gente de tez blanca, incluso tuvimos que llevar traductores ya que este poblado hablaba un dialecto muy poco conocido. Al llegar, las personas estaban enloqueciendo de emoción ya que nunca habían visto un coche, algunos sabían que existían, pero nunca habían podido ver uno por sí mismos.
Según lo que observe, creo que en este lugar viven alrededor de 2,000 personas, y además de que se encuentran en medio del desierto, en ningún momento vi algún arroyo de donde pudieran obtener el agua. Vi mujeres y niños cargando botes de gasolina, que en realidad son los que usan en estos lugares para cargar el agua que acarrean desde distancias muy largas, pero no pude saber nunca de donde la obtenían y me imagino que como en muchos otros lugares donde estuvimos no la encontraban cerca ni era agua limpia. Además mientras estuvimos aquí no vi cultivos o arboles de semilla y el rebaño era muy poco además que estaba igual que ellos; sufriendo una muerte lenta debido a la carencia de alimento, lo que me dejo con la intriga de como sobrevivían… Este lugar quedó grabado en mi memoria, porque aunque fue muy poco lo que hicimos, para ellos fue demasiado, el agradecimiento que ellos nos dieron era tan honesto y puro, se percibía en su mirada la gran necesidad de ayuda que ellos requieren y lo peor fue que tuvimos que irnos en menos de una semana. Aquí me dejaron encargado de un grupo para enseñar inglés, ardua tarea sabiendo que ellos jamás habían visto personas que hablaran inglés, y además hablaban un dialecto poco común. Comencé a impartir clases en una bodega que es la actual escuela que ellos tienen, esta bodega se reducía a un techo de aluminio y 4 paredes de adobe. Aquí entraron desde niños recién nacidos hasta adultos, eran más de 70 personas, incluso algunas más estaban afuera porque ya no había espacio. Cuando vi tantas personas me puse un poco nervioso, como les enseñaría inglés? Pero una vez que comencé a ver que todos tenían un interés como pocas veces he visto y que vi cómo se esforzaban para aprender, me comencé a desvivir por enseñarles, quería darles oportunidades de vida diferentes, pero en este momento lo único que yo podía darles era un poco de aprendizaje que quizás podría servirle a alguno para salir de esta pobreza. Así pasamos todos los días de esta semana y yo me fui relacionando y encariñando con estas personas a pesar de la limitación del idioma. Incluso algunos, se volvieron mis amigos. Por su gran interés y esfuerzo ellos habían aprendido muchísimo en este poco tiempo. El último día ellos pensaban que nosotros regresaríamos al día siguiente, cuando nos estaban despidiendo ellos me decían en inglés “tomorrow here”, y yo no pude más que quedarme callado, que les podía decir? que ya nos íbamos para tratar de ayudar a otras personas que viven igual que ellos, pero como lo entenderían? No sé si fue mi cara de profunda tristeza o mi silencio, pero note que algunos sabían que este era el adiós, que nosotros ya no volveríamos. Cerramos la puerta del jeep y solamente fui mirando cómo estos ojos llenos de esperanza iban desapareciendo con la nube de polvo que dejaba el automóvil atrás. Este sitio guarda un lugar muy especial en mi corazón porque las personas que conocí aquí, a pesar del poco tiempo quedaron grabadas en mi memoria, esas caras con una alegría tan pura a pesar de su pobreza, personas que a pesar de que solamente comieron el día anterior no se quejaban, personas que seguirán luchando día con día con una dignidad y fortaleza que nunca había visto, estas personas me enseñaron tanto…
Los siguientes días tuvimos que preparar todo para nuestro viaje a Kelafo, tuvimos que limpiar toda la escuela y además llevarnos todo lo necesario para nuestra estancia allá. Llevábamos desde nuestras maletas hasta toda la comida, ya que comprarla allá, debido a las condiciones de vida de las personas de Kelafo, sería un poco difícil.
A pesar de que íbamos en dos jeeps que le donaron al Padre Christopher para que así pudiera moverse y llevar ayuda a más lugares, el trayecto duro más de 5 horas. No quiero imaginar cuantas hubieran sido si fuera otro transporte. El trayecto parecía larguísimo, los jeeps después de unas horas comenzaron a calentarse demasiado por la falta de aire acondicionado y como estábamos en el desierto si abríamos las ventanas el coche se volvía una capsula de tierra viva y respirar se tornaba difícil. Aun así nos divertimos mucho en el trayecto ya que íbamos cantando todas las canciones que nos venían a la mente y además porque íbamos saltando por todos lados debido al camino tan rudimentario de terracería.
Kelafo, Etiopia.
Nos instalamos en un lugar que el gobierno local le presta al P. Cristopher cada verano. A pesar de que nos encontrábamos en una zona en donde la mayoría de las personas son musulmanes y hay muchos musulmanes extremistas, el P. Chrsthopher y la Monja Joachim se han ganado la aceptación y cariño de las personas de todos estos poblados por el servicio y ayuda que les han brindado.
Antes de todo este viaje yo ya había tenido la oportunidad de conocer a la hermana Joachim, esto fue en filipinas hace 3 años, y fue su espíritu de entrega, servicio y amor a los demás, en especial a los más necesitados el que me hizo querer volver a estar a su lado y aprender más de ella. Y es por eso que termine en este sitio, ya que ahora ella iba a estar aquí, pero jamás imagine a lo que iba…
El lugar donde nos hospedábamos aunque era muy sencillo, era lo mejor del poblado. Se conformaba por una techumbre de madera que usábamos como comedor, por varias bodegas de adobe y aluminio, en donde dormíamos, y que para esto teníamos que utilizar mosquiteras porque como dormíamos en el piso si un animal nos picaba podíamos infectarnos de enfermedades como dengue, rabia, malaria u otras enfermedades. También teníamos un baño con muros hechos de tablas de madera y que en el interior tenía un agujero en el piso y a un lado una superficie de concreto para que ahí pudieras ducharte, obviamente con tinajas y con agua del rio la cual está bastante sucia. Cada vez que me secaba después de ducharme, la toalla quedaba color café. Nosotros traíamos muchísimas botellas de agua para nuestro consumo, pero las personas del poblado tienen que conformarse con tomar el agua del rio, la cual muchas veces les provoca fuertes enfermedades, en especial porque cada vez está más contaminada. Y para finalizar estaba nuestro pequeño sitio de consultas improvisado, y a esto me refiero porque era una techumbre de madera y dos mesas una para los medicamentos o utensilios y la otra para las personas que requerían ayuda médica.
El primer día nos levantamos al salir el sol, preparamos las cosas y nos dirigimos a la escuela del poblado, ya que nos habían informado que aquí era donde nosotros podríamos llevar a cabo el servicio médico y la enseñanza del inglés. Durante el camino comencé a notar que además de que la mayoría de las construcciones que veía eran tejabanes, el poblado no mostraba cables de iluminación, pavimentación ni salidas de drenaje… Donde estaba? Y porque no sabía que existía este mundo? Durante el camino paramos en la clínica de Kelafo, y aunque yo no entre quede impactado con el tamaño tan pequeño de este lugar además de que la construcción parecía que iba a derrumbarse. Los médicos que entraron, al salir tenían una cara de descontento, cuando subieron al jeep nos explicaron que para empezar había un ambiente muy insano en este lugar, ya que todo estaba tirado en el piso incluidos medicamentos ya utilizados, en segundo lugar comentaron que no había personal especializado, sino una especie de chamanes que lo que hacen es quemar a las personas con la falsa idea que así curaran, es por eso que veíamos a muchísimas personas como niños desnutridos con quemaduras en todo su cuerpo, y finalmente que los espacios estaban muy mal diseñados para atender personas. Esto me hizo cuestionarme el resto del camino en que hacen las personas cuando necesitan ayuda médica, pero la pregunta se quedó en el aire ya que finalmente llegamos a la escuela. Quede boquiabierta cuando vi la construcción que a diferencia del resto era de blocks de concreto y tenía techos de aluminio, esta destacaba completamente, parecía como si estuviera fuera de lugar.
Cuando llegamos ya había filas de personas esperando nuestra llegada, el grupo de médicos tuvo que comenzar a trabajar lo más rápido posible ya que había una fila de enfermos que esperaban poder recibir ayuda médica. Las filas eran de más de 100 personas y muchos de ellos tenían enfermedades, dolores o heridas desde hace varios años. Aunque yo me encargue de enseñar ingles pude observar que había de todo tipo de enfermedades, desde niños con deshidratación y desnutrición, hasta heridas infectadas u otras enfermedades más severas que yo no conozco su nombre. Según lo que platicaban los médicos y algo que les daba muchísima impotencia y que yo comparto su sentimiento, era el hecho de que la mayoría de las personas tenia enfermedades que con ayuda médica y medicamentos son muy fáciles de curar, un ejemplo era que la mayoría de las mujeres tienen infecciones vaginales las cuales les causan, según dicen, dolores muy fuertes, pero estas infecciones según los médicos, con un tratamiento muy sencillo, se resuelve. De igual manera cuando me entere que muchos niños y a veces adultos mueren por deshidratación, desnutrición, diarreas u otras enfermedades fáciles de curar me entristeció muchísimo y comencé a sentir que no me podía quedar conociendo esto sin hacer nada, algo debía hacer, pero qué?
Recuerdo en especial que un día en mi clase había un niño más desnutrido de lo habitual y que por más que trataba que participara, el niño se estaba quedando dormido, se veía tan cansado, como si ya quisiera pacíficamente dormir para siempre, como si nada en su mundo valiera la pena. Decidí cargarlo y proseguir con la clase, pero en cuanto lo puse sobre mi pecho mis ojos se llenaron de lágrimas, este niño consecuencia de nuestra injusticia e indiferencia no pesaba nada, su cuerpo clamaba en búsqueda de justicia no solo por el pero por todos los demás, este niño parecía un cadáver viviente que no transmitía emociones y que lentamente iba muriendo día tras día por falta de recursos que en otros lugares sobran. Lo abrace e intente darle todo mi cariño pero no era suficiente, por más que me esforzaba el niño no mostraba ninguna reacción, estaba tan débil como para mostrarlas. Lo lleve con los médicos para que le ayudaran y aunque nunca supe su nombre sus ojos cansados y grandes quedaron grabados en mi memoria clamándome que hiciera algo al respecto.
Otra cosa de la cual me entere y me dejó sumamente entristecido fue que, debido a su tradición, ellos mutilan a las mujeres de sus órganos sexuales que les dan placer, para que así no lo experimenten. Este es un procedimiento brutal que, además de lo doloroso y salvaje, les deja una marca de sufrimiento que tienen que revivir por el resto de sus vidas. Parte de la tradición es que el hombre, todos los días, tiene que penetrar a la mujer y abrir esa herida; ya que si la mujer queda embarazada y la herida se cierra, el niño no podría salir. Hay un libro y película: ¨La flor del desierto¨, que habla de este tema más a fondo.
Se pueden enumerar muchas otras problemáticas como estas de las que me toco ser testigo, pero creo que con esto es suficiente para poder darse cuenta de la cruda realidad de la que no solo las personas de Kelafo tienen que soportar día tras día, sino miles de personas en todo Etiopia, que sin tener otras alternativas u oportunidades se tienen que conformar con ese estilo de vida tan miserable que nuestra injusticia ha creado.

Venia ya de regreso a México pensando muchísimo en todas estas realidades que me tocó ver, recordando rostros y miradas cautivadoras que no me dejan hasta la fecha descansar, sabiendo que aunque yo regresaba a mi comodidad ellos se quedaban pagando una condena que no merecían y que simplemente se les fue dada. Yo, al igual que muchos de ustedes, por cuestiones de la divinidad, suerte, destino o como cada quien lo quiera llamar, pero que a final está fuera de nuestro control, nací con oportunidades y privilegios que no merecía, simplemente nací y ya las tenía. Estas personas no merecen esto, estas personas pudieron haber nacido en nuestro lugar y tú o yo en el de ellos. Todo esto despertó en mi interior un profundo deseo de hacer algo por estas personas que por más que hacen todo lo que está en sus manos, debido al sistema e injusticia del mundo no tienen escapatoria de su pobreza a menos que alguien les ayude y aunque hay ayuda de por medio todavía hace falta mucha. Fue en este momento en que decidí que algo tenía que hacerse, pero aun no sabía que.
Llegué muy melancólico a México y después de unos días varios voluntarios de los que habían viajado conmigo y yo comenzamos a planear un proyecto para recaudar fondos, las limitaciones eran demasiadas que después de varias juntas el equipo se deshizo.
Meses después conocí a Grecia Contreras, quien se volvió desde ese momento una amiga mía, a ella le comente de mi viaje, de África y que quería hacer un proyecto para juntar fondos para los proyectos que el Padre Christopher junto a la hermana están llevando a cabo para ayudar a estas personas. Desde que le comente a ella, le encantó la idea y decidió sumarse a la causa. Se sensibilizo tanto con la causa sin haber estado junto a estas personas lo que me pareció extraordinario. Pero de nuevo el tema quedo en el aire porque todavía no teníamos un proyecto en mente.
Meses después me entere por el Padre que le habían donado un terreno con motivo de construir una clínica médica. Así que comencé a pensar que se podía hacer para poder ayudarles… Después de varias semanas, estando en una clase, un profesor nos platicó de un proyecto que hizo, y esto inspiro en mi mente una idea.
La idea parte de que a pesar de que yo había tenido la oportunidad de estar en Kelafo y Gode en Etiopia el verano pasado, también había tenido la oportunidad de conocer la pobreza en otros lugares de Etiopia y de otros países como India, Filipinas y México. Esto ha hecho que me de cuenta que en todos lados hay necesidades muy urgentes. Y es por eso que en vez de crear un proyecto único, la idea fue crear una organización de jóvenes a los que les conmovieran estas situaciones y quisieran hacer algo al respecto, tomando así proyectos específicos para ayudar en sitios concretos, con la posibilidad de que esta organización pueda seguir creciendo y así más jóvenes puedan hacer cambios en diferentes lugares del mundo sin la necesidad de que dependan del equipo inicial.
Le conté a Grecia del proyecto y le encantó la idea y desde entonces no hemos dejado de ser equipo. Juntos pulimos la idea e incluimos muchas cosas que aún faltaban. Decidimos nombrar la organización Gate of Mercy, Portico de la misericordia, debido a que nos parecía que representaba un poco lo que queríamos hacer, ya que la misericordia significa tener un corazón solidario con aquellos que están necesitados, pero que además no se queda en la compasión sino que te impulsa a ayudar o aliviar a los que sufren. Y el pórtico de la misericordia, para nosotros representa esta decisión de cruzar la puerta para hacer misericordia, de cierta manera es como tomar la decisión de hacer algo por los demás y de no quedarnos en el plano de la compasión.
Para esto definimos varios valores que regirían nuestra agrupación, queremos ser una organización totalmente transparente, es por eso que decidimos que el 100% del dinero que obtuviéramos siempre iría para los proyectos, en donde todos los miembros del equipo serian voluntarios y todo el dinero que ocupáramos para llevar a cabo esta organización y nuestros proyectos saldría de nuestros bolsillos u otros lugares, pero jamás de lo que nos donaron o ganamos para un proyecto. En segundo lugar para poder cumplir con esta transparencia, todos nuestros proyectos siempre tendrán un seguimiento, en donde por medio de los medios digitales llevaremos a cabo informes públicos en donde las personas puedan ver en que se está invirtiendo su dinero. Otra cosa que nos parecía muy importante, era que fuera una organización de jóvenes, ya que los jóvenes a diferencia de los adultos tenemos menos responsabilidades y muchas veces más tiempo para poder involucrarse con este tipo de proyectos. Ahora es un momento ideal, como jóvenes para invertirle tiempo a esto, ya que más delante se vuelve un poco difícil. Además nosotros los jóvenes seremos los arquitectos del futuro, y algo que he notado, es que los jóvenes tienen una sed de justicia, pero por la presión del mundo nos enfocamos demasiado en nosotros mismos; nuestra profesión, nuestro curriculum, nuestro bienestar… y este egocentrismo nos hace olvidarnos de nuestra responsabilidad social y creo que si continuamos viviendo de esta manera, tomaremos las decisiones que moverán al mundo en base a nuestros intereses, y el mundo seguiría teniendo esta injusticia ya que solo unos cuantos se verían beneficiados con estas decisiones. Estoy convencido que es involucramos en proyectos sociales y ayudando a aquellos que no tuvieron las mismas oportunidades que podemos llegar a humanizarnos más, creando una cadena de compromiso social que puede replicarse en muchos otros lugares, generando cambios significativos en el mundo. Y finalmente algo que nos parece muy importante es que esta organización, a pesar de que nosotros como fundadores somos católicos practicantes, es una organización sin religión, así cualquier persona puede entrar con sus propias creencias e ideales, ya que nosotros creemos que el ayudar a otras personas no es propio de una religión, sino que es algo que todo ser humano puede hacer, y la religión no debería ser una limitación para esto. Además me parece que en esta época en la que estamos viviendo, más allá de lo que cada persona crea o practique, hay asuntos urgentes que solucionar, y que de alguna forma debemos dejar nuestras diferencias a un lado, para todos juntos como humanos crear un mejor mundo en donde haya más justicia, paz y oportunidades equitativas para todas las personas, en donde todos tengan el derecho y los medios para alcanzar la felicidad.
Decidimos que nuestro primer proyecto a apoyar sería ayudar al Padre Christopher con su proyecto de la clínica. Esto lo decidimos por la increíble necesidad que tienen las personas de Etiopia, y que nosotros como ciudadanos del mundo no podíamos dejar de largo y ser indiferentes ante una realidad que ya conocíamos, además que este proyecto ya tiene toda una estructura de por medio que para nosotros era muy importante porque sabemos que tendrá seguimiento. A este proyecto decidimos nombrarle Kelafo Project debido a que se llevaría a cabo en el poblado de Kelafo en Etiopia, y decidimos que haríamos una campaña de donación en donde todo el grupo haría todo lo posible para recaudar los fondos necesarios para construir esta clínica.
Partiendo de esto, decidimos comenzar a crear el grupo de Gate of Mercy, y empezamos por invitar personas, ya que creemos firmemente que el trabajo en equipo logra más que el trabajo individual, fue por eso que decidimos crear un grupo y no simplemente hacer el proyecto nosotros. Primero creamos el comité inicial, invitando a las personas que ya nos habían dicho que estaban muy interesados en este proyecto, el comité está conformado por Jorge Gonzales, Ana Karen Salinas y Sammir Braham. Después comenzamos a invitar a personas que creíamos podían estar interesados en ser parte del equipo, y posteriormente se han ido uniendo más personas que quieren formar parte de esta causa para juntos poder hacer más.
Para esto él Padre ya me había comentado todos los detalles del proyecto. El terreno que se les dono es bastante grande, midiendo alrededor de 6,000 m2, en donde actualmente se está construyendo una barda perimetral con fondos donados. Se tuvo que elaborar un proyecto arquitectónico muy básico debido a que no se contaba con los planos topográficos y además el arquitecto no estaba en el sitio. Para esto se contemplaron salas de consulta, baños, zona de espera, un laboratorio, una farmacia y habitaciones para las personas que mantendrían el lugar. Se elaboró un presupuesto en la moneda local, Birr, basándonos en los precios por metro cuadrado de la escuela que había construido el Padre en Gode. Estos precios contemplan todo lo necesario para su ejecución, desde mano de obra hasta materiales, pero como se mencionó, basándonos del proyecto que se hizo en Gode. Este proceso nos arrojó una cantidad de $57,000 dólares americanos para la clínica. Sabemos que el presupuesto al final podría cambiar, ya que una construcción en Gode y en Kelafo podría llegar a variar muchísimo. Debido a la urgencia que existe; que estas personas no tienen una clínica médica adecuada, se decidió que el proyecto se va a ajustar al presupuesto que se está manejando, en lugar de que el presupuesto cambiara, y que por eso al final el proyecto podría sufrir modificaciones. Modificaciones tales como quitar o agregar un espacio, modificar las alturas de las construcciones o los materiales, cambiar la distribución, o que podría cambiar el número de habitaciones o salas de consultas. Pero en pocas palabras si el proyecto ocupara modificarse para adaptarse al presupuesto, el proyecto jamás dejaría de ser una clínica médica, y seguiría como se planea, beneficiando a miles de personas.
Una vez que se consiga más del 50% del presupuesto yo junto a otros constructores y arquitectos trabajaremos en el sitio rediseñando el proyecto y sujetándonos al presupuesto. Una vez que se tenga el proyecto final se dará a conocer el proyecto final a través de medios digitales. Cuando se termine de juntar el dinero total, los $57,000 dólares, el Padre Christopher junto a constructores locales llevaran a cabo la construcción, y para nosotros cumplir con nuestra transparencia le estaremos enviando el dinero conforme él lo vaya necesitando.
Actualmente nosotros estamos llevando a cabo el proceso legal para convertir nuestra organización en una asociación civil, es por eso que por ahora estamos asociados a Mission mercy charity, una organización no gubernamental de Estados Unidos, creada por una de las voluntarias que estuvieron con migo en Etiopia. El dinero se está juntando en la cuenta de esta organización y una vez que se junte todo será enviado por partes, conforme se vaya necesitando, al Padre.
Una vez construida la clínica, el Padre Christopher y la hermana Joachim junto a voluntarios dirigirán y mantendrán la clínica. A pesar de que el Padre y la hermana no tienen un certificado médico, llevan toda su vida ejerciendo esta labor y además muchos de los voluntarios que constantemente van son médicos o estudiantes de medicina. La mayoría de las enfermedades que son muy básicas, las atenderían los estudiantes de medicina, la hermana y el Padre. Las enfermedades o heridas más complejas las atenderían los doctores voluntarios que se encuentren ahí en este momento.
En cuanto al dinero para mantener la clínica y las medicinas, el padre y la monja ya cuentan con el apoyo de personas que constantemente les donan dinero para mantener su apostolado, y también personas que se dedican en España a conseguir medicamentos para este sitio. La semana pasado por ejemplo, recibieron un camión lleno de medicamentos.
Por ahora estamos conformando la asociación Gate of Mercy, como una A.C. de manera que sea una organización constituida. También estamos rediseñando la mercadotecnia, video y página de internet para poder difundir más nuestro proyecto y la asociación.
Queremos, con nuestra asociación poder brindar oportunidades de vida, para que así las personas puedan salir por si mismas de su pobreza y crear así un mundo más justo y humano.

Carlos A. Salinas Ramos
Cofundador de Gate of Mercy

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